Nguyen Thi Lahn
Nguyen Thi Lahn es una mujer vietnamita. Es la única que trabaja en su familia y de las pocas que quedan en la fábrica de zapatos que le da empleo y sueldo. Bueno, el sueldo, ya de por sí bastante escaso, se lo han reducido a la mitad. Esto le obliga a comer una vez al día para poder enviar mantener en la escuela a uno de sus hijos.
Nguyen Thi Lahn es la protagonista de una carta de ActionAid secundada por numerosas personas famosas para reclamar una acción más valiente, más sincera y más coherente a los países del G-8 que se reunirán en Italia. Entre otras cosas, les piden que tengan el coraje de invertir los miles de millones de euros que han prometido una y otra vez a los países menos favorecidos del planeta. Los Objetivos del Milenio, aquel timorato pacto que se firmó hace años, en el que se marcaban unas metas muy criticadas en su momento por lo poco ambiciosas que eran, resulta que hoy en día están más lejos que cerca.
Gael García Bernal, Noam Chomsky, Emma Thompson, Kevin Spacey, Dustin Hoffman y el resto de firmantes de la carta hacen bien en remover las conciencias del llamado Primer Mundo para hacernos ver nuestras responsabilidades en cuanto a la situación que se vive en otros lugares.
Lo que en ocasiones echo de menos es que se remuevan conciencias también en esos mismos lugares para exigir un cambio de rumbo político y social. Hay que tener en cuenta que las circunstacias que rodean a Vietnam no son las mismas que pueden verse, por ejemplo, en África, donde los problemas de inestabilidad política y de cohesión social son muy notorios por lo que sus dirigentes tienen más responsabilidad en la situación en que puedan encontrarse la calidad de la enseñanza, la mejora de la infraestructura, los derechos laborales…
De todos modos, esto no debe servirnos en ningún momento de excusa para evitar nuestro deber de apoyar el progreso de estas sociedad. Ya veremos en qué termina la nueva reunión del G-8, supongo que con nuevas grandes palabras y nuevas promesas de inversión que volverán a traducirse en cuantiosos contratos de armas y en poca cooperación para crear infraestructuras o para elevar el nivel de vida de la población.
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