El ABC da pena

No salía de mi asombro cuando esta noche han sacado las portadas de los periódicos en el programa La Noche en 24 Horas de TVE al ver la imagen del ABC en el que vuelven a mostrar que esto de la igualdad de género les chirría demasiado.
Ya lo demostraron cuando se echaban las manos a la cabeza cuando se anuncio que iba a existir una asignatura que enseñara Derechos Humanos y desarrollara el pensamiento crítico del alumnado. Han continuado criticando sin piedad a Bibiana Aído Almagro por el mero hecho de ser Ministra de Igualdad. Ahora se molestan porque la Ministra haya pedido que dentro del currículo universitario se incluyan asignaturas sobre el feminismo. Si recurrieran al mismo diccionario de la Real Academia Española que tanto gustaban de utilizar para cargar contra el matrimonio de personas del mismo sexo podrían darse cuenta que el feminismo no es más que un movimiento que exige la igualdad real entre hombres y mujeres.
Una pena que denosten con tanto ahínco un Ministerio que fomenta la dignidad de la mitad de la población mientras que aplauden la idea de que el PP cree un Ministerio de la Familia (la familia católica conservadora, se entiende) encargado de promover unos hogares cómodos para que las mujeres se queden en él y dejen a los hombres el espacio público. Una pena que se les olvide las muchas mujeres que están atadas a sus casas por atender a sus familiares en situación de dependencia por culpa del boicot de los gobiernos autonómicos del PP a la Ley de Dependencia. Una pena que gusten de ser altavoz de aquellos que no paran de cargar contra la Ley contra la Violencia de Género escudándose en las denuncias falsas que se producen, pese a que está demostrado que el nivel de estas no es superior a lo que ocurre con otros delitos.
Una pena que todos los esfuerzos que se realizan se vean torpedeados de manera constante por los medios de comunicación de la derecha que demuestran una y otra vez que sólo se les llena la boca con la palabra igualdad cuando intentan disfrazar su anticatalanismo.
En fin, una pena.
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